Educación y Empleo
Una de las questiones que tienen poca controversia es el rol que la educación debe cumplir en la habilitación de las personas para el desempeño adecuado en algún empleo. Casi todos estamos de acuerdo en que la educación básica, luego de 9-12 años de escolaridad debe lograr que los jóvenes que egresan estén preparados para ocupar una posición laboral con un mínimo de competencia. Un grave problema actual es que, salvo destacadas excepciones, los sistemas educativos no han conseguido un nivel aceptable de éxito sino, al contrario, destacan por sus fracasos en este campo.
Cuando se examinan los objetivos, propósitos y horizontes curriculares es común hallar una expectativas que, fácilmente, podemos anticipar que no se podrán lograr. Nos parece que aquí hay dos aspectos fundamentales que contribuyen al fracaso. El primero es que las expectativas "oficiales" o "nacionales" son excesivamente utópica, abarcativas e "integrales", como para resolver todos los problemas del mundo. El segundo es que parecen "apuntar hacia otro lado" dejando de lado opciones o alternativas para un éxito básico o inicial que permita a las propias personas desarrollar alternativas de un segundo nivel o de etapas posteriores, bajo su propia dirección y autonomía.
Dos ejemplos simples nos llaman la atención y muestran con claridad cómo la escuela oficial no contribuye a esta situación. El primero: para muchos jóvenes que concluyeron la educación secundaria, una alternativa es aprender el uso de algunas herramientas informáticas y trabajar de modo inmediato en ese campo; lo que antes fue la elaboración de textos por computador ahora puede ser el caso de confección de "gigantografías" aplicando competencias de diseño gráfico e impresión usando software como Photoshop y similares. El segundo: el teletrabajo, los sistemas de afiliados o el marketing multinivel se han convertido en alternativas de gran potencial que no requieren demasiados conocimientos, en este mundo globalizado, y se están difundiendo de modo intenso a través de internet. Si estas son alternativas válidas, los jóvenes se preguntan con razón ¿para qué tantos años en la escuela?
Cuando se examinan los objetivos, propósitos y horizontes curriculares es común hallar una expectativas que, fácilmente, podemos anticipar que no se podrán lograr. Nos parece que aquí hay dos aspectos fundamentales que contribuyen al fracaso. El primero es que las expectativas "oficiales" o "nacionales" son excesivamente utópica, abarcativas e "integrales", como para resolver todos los problemas del mundo. El segundo es que parecen "apuntar hacia otro lado" dejando de lado opciones o alternativas para un éxito básico o inicial que permita a las propias personas desarrollar alternativas de un segundo nivel o de etapas posteriores, bajo su propia dirección y autonomía.
Dos ejemplos simples nos llaman la atención y muestran con claridad cómo la escuela oficial no contribuye a esta situación. El primero: para muchos jóvenes que concluyeron la educación secundaria, una alternativa es aprender el uso de algunas herramientas informáticas y trabajar de modo inmediato en ese campo; lo que antes fue la elaboración de textos por computador ahora puede ser el caso de confección de "gigantografías" aplicando competencias de diseño gráfico e impresión usando software como Photoshop y similares. El segundo: el teletrabajo, los sistemas de afiliados o el marketing multinivel se han convertido en alternativas de gran potencial que no requieren demasiados conocimientos, en este mundo globalizado, y se están difundiendo de modo intenso a través de internet. Si estas son alternativas válidas, los jóvenes se preguntan con razón ¿para qué tantos años en la escuela?


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